"¿DE QUÉ LE SIRVE AL HOMBRE GANAR TODO EL MUNDO SI PIERDE SU ALMA?" (SAN MATEO)
Uno nunca sabe que habrá sido lo que habrá “firmado” cuando estaba “allá Arriba”, y ante las dificultades de la vida nos preguntamos. ¿Habremos leído bien la “letra chica”?...Si pudiéramos tan solo por un segundo volver al momento en el que implorábamos se nos diera la oportunidad de volver a encarnar, que queríamos redimir todo lo que antes no pudimos, no supimos o no quisimos hacer, que esta vez sí lo lograríamos, que necesitábamos pedir perdón a todos los que habíamos herido, maltratado, ignorados, rechazado…. Que íbamos a cuidar todo lo que no habíamos sabido cuidar... Y, creyendo en nuestro alegato, se nos permitió volver.
Entonces, poco a poco, una vez de vuelta aquí, aquella conciencia se fue nublando por el canto de las sirenas que hipnóticamente nos convencían de que sólo habíamos venido a una cosa a esta vida: pasarla bien. Esto tergiversó todo adentro nuestro, y hasta fuimos buscando supuestos maestros espirituales que nos dieran el ok, para no hacernos cargo de nuestros compromisos y de nuestras responsabilidades en la Vida, manteniendo nuestros egos en un pedestal, huyendo de los conflictos y demorando nuestros aprendizajes.
La verdadera paz se empieza a sentir a medida que uno abraza las pruebas que se le van presentando y va logrando transcenderlas con amor. No es escapándose, rompiendo lazos o yéndose lejos como uno la logra, ya que la ley de causa y efecto sucede inexorablemente y siempre va a volvernos aquello que alguna vez generamos, no porque la vida sea “vengativa”, sino por el contrario, porque siempre está dispuesta a volvernos a dar aquella oportunidad que alguna vez le pedimos, oportunidades que son los desafíos que nos ayudarán a evolucionar hacia la Luz.
Cuando somos concientes de para qué realmente vinimos, podemos transformar las quejas en agradecimientos, ya que, por fin, podemos devolverle a la Vida todo lo que siempre nos dio. El sentirse víctima o tener autocompasión, serían hasta insultantes.
Bendigamos a todos los severos maestros que se nos van presentando en el camino, ya que las actitudes que nos enojan o nos duelen en nuestro ego, son los mensajeros que tiene la vida para poner a prueba nuestros recursos internos, trayéndonos la posibilidad de una “iniciación”, o nuevo comienzo, ya que la opción sería buscar el mensaje de crecimiento que este dolor tiene para mi o hacer oídos sordos, cerrar la puerta y escaparme diciendo:“Me cansé”
Como dijo Buda es importante aprender a transitar por el camino del medio, tratando de servir a los demás, como cae la lluvia, silenciosa pero generosamente, sin esperar reconocimiento, recordando siempre que fuimos nosotros los que pedimos venir porque nos habían quedado asignaturas pendientes y que no podemos darnos el lujo de volver a fracasar porque el camino se puso difícil o pedregoso. Tal vez hasta se nos vuelva a dar una nueva oportunidad, pero, ya casi todos lo sabemos o lo estamos sintiendo: los tiempos se acortan y no sabemos cuánto más plazo vamos a tener.
Por eso hoy, bendigamos y agradezcamos a la vida ya que siempre, detrás de cada dolor, viene el mensaje de crecimiento, que, de ser asumido con responsabilidad y compromiso, nos traerá la tan ansiada Paz y el sentimiento de alegría más profundo jamás experimentado.
GRACIELA LAURA FIRPO
volver
|