La Homeopatía y el bebé Con respecto a la homepatía, lo maravilloso de la misma es que despierta los principios autocurativos del cuerpito del bebé, entrenándolo para responder frente a lo que le vaya tocando enfrentar. Además, en muchas ocasiones tales como los Acá es donde uno se alegra ante la posibilidad que nos brinda la homeopatía, ya que sus medicamentos, además de ser atóxicos, resultan muy efectivos. Lo mismo sucede ante cuadros de dentición o los malestares que traen las diferentes vacunas. Un ejemplo de lo que habitualmente se usa en estos casos - si bien en algunos bebés puede ser necesario otro remedio homeopático- es la Chamomilla 30, un globulito que se debe triturar, dos o tres veces en el día. Luego de cada vacunación es un buen preventivo del malestar la Thuya 200, solo dos globulitos una única vez en ese día. En lo que habitualmente se conoce como "empacho", además de las medidas dietéticas que aconseje el pediatra en esa oportunidad, el medicamento más apropiado es el Antimonium Crudum 30 dos a tres veces en el día. Para la diarrea sostener una dieta líquida con leche materna; y en caso de que el bebé estuviese siendo alimentado con leche artificial, lo recomendable será buscar alguna deslactosada. En cuanto a los cuadros de fiebre, algunas mamás temen porque muchos médicos homeópatas prefieren no dar ningún antitérmico, sosteniendo que la fiebre es un proceso defensivo del cuerpo. Esto es cierto, ya que es solamente a partir de los 38 grados que el cuerpo fabrica interferon (sustancia que produce nuestro organismo para combatir en forma natural los virus), probado y efectivo antiviral natural. En mi experiencia, si bien es cierto que manteniendo la fiebre en estos niveles se combaten los virus adecuadamente permitiendo que el proceso inmunológico se cumpla, muchas veces resulta angustiante y desgastante estar -en ciertos casos- más de una noche dando globulitos cada dos horas y bañitos cada vez que el termómetro supera los 38 grados, temiendo que, dada la inmadurez del sistema neurológico del bebé, pudiese tener convulsión febril. Por eso, como siempre, lo más importante es informarle a la mamá las ventajas y los riesgos de una u otra alternativa, para que tenga así capacidad de elección, según sus posibilidades. Creo que la homeopatía, aplicada con criterio, siempre entrena la capacidad de respuesta defensiva y en general uno ve que los niños tratados de esta manera son fuertes y sanos y casi no padecen de anginas, resfríos u otitis a repetición Graciela Firpo
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graciela firpo sergio reynoso
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cólicos de los recién nacidos, que se producen por inmadurez del sistema nervioso autónomo - Y que angustian a las mamás al verlos llorar casi con desesperación-, no existe ningún otro medicamento que realmente sea efectivo para esto.