Viaje a Capilla Del Monte Las convivencias siempre traen sorpresas... hasta dónde uno creía conocer al otro? Para mí fueron un regalo de la vida esas horitas juntas, compartiendo el relato de vivencias cotidianas, mate de por medio, sentadas al borde de la cama, todavía en pijama (mientras Sergio se debatía en su cama entre seguir durmiendo o enterarse obligadamente, de nuestros partos y esas otras conversaciones "de mujeres" que tan bien describe Maitena, o siendo corteses la una con la otra en cuanto a cedernos la prioridad de esa "sagrada ida al baño" que en general tan ritualizada tenemos todas cada mañana, o sentirnos hermanadas por los mismos sentimientos cuando alguna contó y revivió la ansiedad de la venida de su primer hijo, la "corrida" de los primeros años divididas en mil pedacitos, poniéndole el hombro a todo lo que se nos iba presentando, tratando de ser "DIEZ; LA MUJER PERFECTA"...., y el profundo alivio que nos dio saber que podemos seguir aspirando a la más elevada espiritualidad y no por eso tener que prescindir de una buena crema para la celulitis (juramos pasarnos siempre el dato..) o, que podemos seguir honrando nuestro cuerpo como el Templo del Alma (que no dudamos que lo es), y sin embargo, comernos con cara de cómplices ese cucurucho de chocolate (que de naturista no tenía nada...) en la heladería de la esquina del pueblo, rodeado de montañas, mientras veíamos pasar la tranquila vida en Capilla delante nuestro, riéndonos a carcajadas con lo que alguno de nosotros iba contando... Y, tal como lo hacíamos en las salidas en nuestra adolescencia, todos quedamos, al menos en el recuerdo de esta vez, caracterizadas por algún rasgo predominante...
GRACIAS !!! porque les digo que no siempre es fácil que los demás entiendan que la sublime misión de guiar a un otro, no es estar subido a un pedestal (al cual, gracias a Dios ,ni me suben ni me subo) sino que, no es ni más ni menos que ayudar al otro a descubrir el inmenso potencial que cada uno trae, estimulando el desarrollo de sus talentos y ayudándolo a deplegar sus alas para que se anime a volar aún más lejos que donde uno llegó hasta el momento... Ojalá podamos seguir compratiendo las meditaciones los talleres , las "pizza-party" y los futuros viajes como un encuentro de almas que se buscan, que se apoyan mutuamente, y que salen fortalecidas, pase lo que pase, porque nuestros corazones ya laten como uno solo, porque lo que le pase a uno solo de nosotros, le estará pasando a todos.
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graciela firpo sergio reynoso
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